La travesía del voga




Sinopsis

Venecia, 1 de agosto de 2046. Federico Poli embarca en el velero Voga junto con sus amigos de juventud: Paolo, Claudia y Sofía. Todos ellos han cumplido ya los sesenta. Se conocieron en su época universitaria en Milán; Federico y Sofía fueron pareja, los otros dos siguen juntos desde entonces. Su intención es navegar hasta la isla de Menorca a lo largo de tres o cuatro semanas. Se trata de repetir un primer viaje que realizaron cuarenta años atrás. Han contratado los servicios de un tripulante, Bruno, al que acompaña una joven de nombre Marietta; pronto conoceremos que en realidad ambos forman parte de una organización criminal, y que han recibido el encargo de asesinar a Federico. Sin embargo, deben esperar a recibir un mensaje antes de proceder.

Federico está a punto de tomar una decisión que cambiará su vida de forma radical; es un banquero de Wall Street, que supuestamente ha triunfado en la vida, pero que se siente atribulado y vacío, y busca una segunda oportunidad. Su egocentrismo y su falta de principios morales profundos nos serán cada vez más patentes, pero es un personaje ambivalente, desea cambiar, lograr controlar su enorme vanidad, y su lucha interior le provoca una gran desazón. A lo largo de la travesía irá volviendo a intimar con Sofía, y ambos acabarán enamorándose de nuevo.

La narración da un giro en este punto: se nos presenta una organización ultracatólica en Washington, la Hermandad de la Santa Croce, que lleva tiempo indagando sobre el programa Singularidad. Se trata de un proyecto científico secreto, que ha logrado crear un neocórtex artificial que, al integrarse con el cerebro humano, permitirá multiplicar varias veces el nivel de inteligencia; además, al registrar y contener todas las características personales y recuerdos de un sujeto, el prototipo Trascendent-5 permitirá acceder de facto a la inmortalidad (el cerebro biológico perecerá, pero toda su esencia estará ya grabada y activa). La Hermandad conspira para parar lo que consideran una desnaturalización sacrílega del hombre, y para ello cuentan con un infiltrado en Singularidad, Robert John, que unas semanas atrás logró descubrir el nombre del primer humano que se integrará con el Trascendent-5.

La trama se desarrolla en paralelo en tres niveles: el relato autobiográfico de Federico en el descarnado mundo de las finanzas, que se desarrolla en Londres y Nueva York, la investigación del programa Singularidad por parte de la Hermandad en Washington, y la travesía en velero por el Mediterraneo de los protagonistas. Las tres historias confluirán en un sorprendente final.

A través de un intrincado relato pleno de intriga y sorpresa, la novela reflexiona sobre el significado del tiempo en nuestra existencia, la posibilidad y el significado profundo de la inmortalidad, y las implicaciones éticas y filosóficas a las que nos vamos a tener que enfrentar en un horizonte no muy lejano en el campo de la inteligencia artificial.

La génesis de la novela

Quiero comenzar por la página final del libro, que es un breve añadido que incide en el sustrato real del relato. En el doy cuenta de algo que muy poca gente sabe, que es que uno de los mayores programas de investigación auspiciado y financiado por la Comunidad Europea para los próximos años es el Human Brain Project, un proyecto que tiene como objetivo simular el cerebro humano en supercomputadoras. La visión del proyecto a través de dicha simulación es:

“obtener una comprensión profunda de lo que nos hace humanos, la construcción de tecnologías de computación revolucionarias basadas en el funcionamiento del cerebro humano, y el desarrollo de nuevos tratamientos para las enfermedades mentales”.

El mismo año que se anunció este programa, 2013, el presidente de EE.UU. Barack Obama anunció el Brain Inititaive, un proyecto muy similar que tiene como objetivo crear “un mapa completo de la actividad neuronal del cerebro humano” (es decir, de los circuitos neuronales y de cada neurona), sobre la base del esquema utilizado en el Proyecto Genoma Humano.

El lanzamiento de estos programas de investigación, que pasó seguramente desapercibido para la mayoría, me suscitó el tema de esta novela. Y es lo primero que quiero decir respecto a la misma: este no es un relato de ciencia ficción, aunque determinados pasajes puedan sonar como tal. La realidad es que mientras la opinión pública está centrada en los problemas del día a día, crisis económicas, crisis de refugiados, o crisis políticas y territoriales, problemas inmensos que desde luego requieren nuestra atención, algunas de las mentes más brillantes del planeta están mirando mucho más lejos: se están dedicando a realizar un mapa informático de nuestro cerebro, y los más osados están trabajando ya en cómo replicarlo. En cómo crear un cerebro artificial que presumiblemente superará ampliamente nuestras propias capacidades. Y este es un asunto estratégico de primer orden que ha suscitado el interés y la financiación de las potencias mundiales. Y es un asunto de unas consecuencias brutales para la humanidad, y en el que todos debiéramos poner también algo de atención.

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